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©  2018 Programa Centralidad de la Niñez. Consejo Episcopal Latinoamericano CELAM

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Iglesia latinoamericana y estadounidense se unieron en la frontera con eucaristía binacional para da




En un esfuerzo mancomunado la iglesia católica latinoamericana y caribeña marca un hito importante en la acción pública de protección de la niñez en la frontera de México y EEUU.


Todas las actividades contaron con el apoyo y presencia de Monseñor Juan Espinoza, Secretario General del CELAM.


Los obispos, junto con sacerdotes, diáconos, misioneros, religiosos, religiosas y, especialmente, laicos, buscan sensibilizar a familias, escuelas e iglesias respecto a la tierna protección de niños y niñas y prevenir todo tipo de violencias.


En la celebración eucarística estuvo el cantante y compositor mexicana Reily Barba quien fue el embajador de ternura elegido para llevar el cometa a Guatemala


El arranque de la caminata continental Huellas de Ternura tuvo un inédito inicio el pasado 9 de junio en la frontera más transitada del mundo: Tijuana (México) con San Diego (EEUU) donde por primera vez obispos de América Latina y obispos de Estados Unidos se unieron para celebrar la eucaristía de la ternura, en la que los protagonistas fueron los niños y las niñas.


A las 12.30 del mediodía, del lado estadounidense el obispo de San Diego, Monseñor Robert McElroy bendijo el papalote o cometa de colores, símbolo de la caminata, para entregárselo a una familia, que posteriormente cruzó la frontera para llevarlo al ofertorio de la misa.

En el lado de Tijuana, el parque de la amistad se convertía en lugar sagrado para recibir a Jesús sacramentado, es así como inició el oficio del arzobispo de Tijuana, Monseñor Francisco Moreno, acompañado por Monseñor Juan Espinoza, Secretario General del CELAM, Monseñor Gustavo Rodríguez, arzobispo de Yucatán y Presidente del Departamento de Justicia y Solidaridad (DEJUSOL) del CELAM quien estuvo a cargo la homilía.


Cada niño un hijo de Dios


“Que al paso de esta caminata, todas las personas en cada uno de los países entienda la importancia de la protección de cada niño como un hijo de Dios”, expresó Monseñor McElroy al tiempo que bendecía el papalote y lo entregaba a la familia que cruzaría la frontera.


Y reunidos en torno al altar eucarístico en el lado de México, los presentes se dispusieron a celebrar la santa misa por la tierna protección de todos los niños y niñas de América Latina y el Caribe.


Por ello en la monición se expresaba claramente que  “La celebración de hoy nos sorprende al verificar que la propuesta del Reino que Jesús nos propone, se hace desde los más pequeños, por eso el llamado de Jesús: dejen que los niños vengan a mí”.


De los niños migrantes


En la homilía a cargo de Monseñor Gustavo Rodríguez, arzobispo de Yucatán, calificó esta Eucaristía binacional junto a la frontera entre San Diego y Tijuana como “un precioso testimonio tener en esta Celebración Eucarística a los Obispos de ambos lados de la frontera, Mons. Robert McElroy, Obispo de San Diego y Mons. Francisco Moreno Barrón, Arzobispo de Tijuana”.


“A esta frontera diariamente llegan, queriendo cruzar al otro lado, muchos niños y niñas de México, Centroamérica y de otras naciones, y tantas veces vienen solos, sin el acompañamiento necesario de un familiar”, aseguró.


Este fenómeno migratorio de niños, a juicio del también del Presidente del DEJUSOL, es una violencia institucionalizada “y más aún cuando al llegar tienen que flanquear un muro que ese interpone y opone a la realización de su sueño de reencuentro con su padre, su hermano, o su tío, más que de la aspiración a conseguir bienes materiales”.


“¿Cuál es la ternura que pueden experimentar esos pequeños migrantes durante su camino?”, inquiere el arzobispo, al tiempo que dice “Sólo la ternura que recuerdan del hogar que dejaron, y la esperanza de ternura del reencuentro con sus seres queridos. Pero también en su corazón muchos llevan la ternura del Dios que han podido conocer. La mayoría de ellos no puede regresar a su patria, por la amenaza que pesa contra sus vidas”.


Tendiendo puentes de paz


En un muro que incluye tres barreras de contención, iluminación de muy alta intensidad, detectores de movimiento, sensores electrónicos y equipos con visión nocturna conectados a la policía fronteriza estadounidense, así como vigilancia permanente con camionetas todoterreno y helicópteros artillados, los obispos y feligresía lograron hacer con sus dedos a través de la malla del muro el saludo de la paz.


En efecto, los dedos se convierten en el instrumento que de lado y lado usan los días sábados de 10 de la mañana hasta 2 de la tarde, cuando las puertas de la barrera de contención del lado de San Diego se abren para que familiares puedan encontrarse y conversar un poco, usualmente son 15 personas las que dejan pasar, pero por tratarse de un evento “excepcional” la policía fronteriza estadounidense permitió este día el paso de 25 personas, incluidos los obispos.


Continuar el diálogo


El momento de la comunión llegó. El obispo y feligresía del lado de San Diego tuvieron que adelantar este importante momento porque el tiempo de apertura llegaba a su final y debían salir todos sin excepción.


A tales efectos, Monseñor Francisco Moreno, Arzobispo de Tijuana, expresó su profundo agradecimiento y acercando el micrófono a su par de San Diego le pidió su mensaje final en presencia de Cristo Eucaristía.


“Muchas gracias por esta misa porque este es un problema muy complejo en todos nuestros países en Latinoamérica y en los Estados Unidos, en este momento cuando madres e hijos se han separado, nos causa una profunda tristeza, agradezco profundamente esta unidad hecha hoy”, dijo el obispo McElroy.


“Queremos seguir en diálogo con la diócesis de San diego, para juntos encontrar mejores condiciones de vida para nuestros migrantes, especialmente para los niños y las niñas, gracias por estar aquí en el muro con nosotros y que Dios los bendiga”, aseveró monseñor Francisco Moreno.


Esfuerzo mancomunidad del CELAM


Esta actividad organizada por el Consejo Episcopal Latinoamericano, Arquidiócesis de Tijuana y Diócesis de San Diego contó con la participación activa y apoyo de Cáritas Mexicana, Conferencia del Episcopado Mexicano, Fundación Ángeles de la Frontera y World Vision.


Los jesuitas abrieron sus puertas


Previo a la Eucaristía Binacional la universidad jesuita IBERO acogió a las autoridades, agentes, medios y niños para la realización de un foro intersectorial sobre violencia contra la niñez y una rueda de prensa que contó con las autoridades de las organizaciones socias.


En honor a los niños de Tlaxcala


El arzobispo de Tijuana oficio la eucaristía portando la casulla de los niños mártires Tlaxcala, los primeros niños mártires de América que son los patronos de la niñez mexicana.

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